Tengo un mapa de Kerala a mis pies. Me sorprende lo enome que es, el mapa y el Estado. Podría enrollarme en él. Intento leer los nombres y la lengua trastabilla. Me da la risa. Es la primera vez que me rio en una semana. Buena señal.
Mi destino es Trivandrum, casi en la punta Sur de este país que parece un continente. Para llegar allí, la mejor compañía por relación calidad-precio es Emirates. Salida desde Londres. ¡Qué buena excusa para hacer acopio de abrazos antes de emprender esta aventura!
Tengo encogido el estómago. Llevo meses pensando en este viaje y ahora que esta cerca me refugio en el sofá, cerca del radiador y miro la avenida a través del ventanal. Qué hermosos se ven los árboles en otoño. La caída de la hoja me pone melancólica. En esas estoy, cuando Bruselas me regala otro de esos eternos chaparrones que me hacen arrugar la nariz. De repente me imagino ya en Trivandrum, rodeada de luz, con un cielo despejado, y vistiendo unos pantalones de algodón. Casi me teletransporto.
He pasado la tarde viendo fotos de otro bloggero que recorrió esta parte de la India el año pasado, leyendo sus historias, contangiándome de su energía, intentándome imaginar sus sensaciones. Me gusta lo que leo a pesar del maltrato al español. Ya que escribes, escribe bien, hombre! Me propongo revisar todas las reglas de ortografía antes de seguir escribiendo.
Próxima entrada... ¿Qué me llevo en la maleta y cómo demonios va a entrar todo eso ahi?
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