No madam, 20 kilos, ni uno más ni uno menos, me responde la voz de un amable trabajador de Emirates.
Pues va a ser eso, 20 kilos pero muy apretados, puramente a la africana que para eso una tiene ya experiencia.
Primer desafío. El botiquín. Claro, no importa que los medicamentos ocupen literalmente el 25% de mi espacio útil ¿Cómo ve voy a ir SIN TODO ESO? Cualquiera diría que soy un enfermo terminal a la vista de todas las cajitas que me acompañan, de variados tamaños, colores y precios. Aquí va la lista, no exhaustiva, de lo que parece que es indispensable para curarlo o evitarlo todo (excluyendo el mordisco de un tigre o el empujoncito de un simpático paquidermo de esos que andan libremente por aquél país):
1. Antidiarreicos. A la lectura de los cuadernos de bitácora de muchos viajeros, mejor no dejárselo en casa. Es muy incómodo tener que estar buscando un servicio/letrina cada diez minutos y bastante irritante, no solo para la moral. Asociado a ellos, las famosas ORS, oral rehidration salts, remedio de santo para la deshidratación que acompaña a las vulgares cagaleras. Además, ahora las hacen con saber a naranja.
2. Povidona yodada, el mejor desinfectante para las heridas. Gasas para limpiarlas.
3. Pomadas y colirios varios. Mis favoritos: un colirio para las infecciones oculares (con tanto polvo en el ambiente es probable que aparezca una conjuntivitis); una crema para las dermatitis oculares (si, lo habéis adivinado, los que tenemos gafas sabemos de todo esto); una solución salina para los ojos (tipo Aqualens) que funciona fenomenal para evitar irritaciones, una crema labial; y una pomada contra herpes labiales.
4. Un producto para purificar el agua en caso de que no estéis seguros de su procedencia. Lo mejor, el agua embotellada, evitar los cubitos de hielo, e ignorar las ensaladas.
5. Uno de esos geles que desinfectan las manos sin necesidad de agua. Son fantásticos, baratos y muy útiles. Un must. Asociado a este, un jabón en forma de hojas de papel. No pesa nada, no ocupa nada. Los ex-novios a veces tienen fantásticas ideas!
6. Crema solar. Protección 50 para los rostros pálidos como yo. Protección 30 para el resto. Un spray contra las quemaduras solares, porque no sé cómo, siempre acabo como un cangrejo.
7. Los repelentes contra mosquitos. Si no podeis encontrar el Off! Deep Woods que es el mejor, seguro que encontraréis Relec en farmacias. Siempre he pensado que los mosquitos consideran e Aután como la salsa del banquete así que ni siquiera lo recomiendo. Lo mejor, los pantalones y camisetas de manga larga y una buena mosquitera impregnada.
8. Antiinflamatorios (ibuprofeno) y pastillas contra el dolor (paracetamol). Antibióticos (por si las moscas). No se deben tomar antibióticos sin un diagnóstico pero si las cosas se ponen muy feas y vosotros más, la amoxicilina (Augmentine, por ejemplo) puede sacarte de una situación un poco difícil. Tener un hermano médico ayuda mucho a conseguir todo esto.
9. Para los que son como yo, que se pueden agarrar un resfriado en plena canícula, y pasarse tres noches en vela tosiendo, los descongestionantes nasales (Rhinocor) y los jarabes milagrosos (Toseína, sin él mi vida no sería igual) son insustituibles. Mis compañeros del dorm en el ahsram me lo agradecerán.
10.Unas tijeritas. Increible lo útiles que pueden ser. Si las tenéis integradas en las navajas multiusos a lo Indiana Jones pues bien y si no queréis cargar con la navaja que pesa mucho podéis robarle las tijeras de hacer mariquitas a vuestro hermano pequeño cuando esté despistado. Cortan, que es lo que importa. No tienen que ser las de cirujano y os sacarán de algún apuro.
11. Intencionalmente, he dejado la última entrada para lo específicamente femenino. Los hombres se lo pueden saltar. Aquí las féminas cuya anatomía es la que es, os recomiendo vivamente que os llevéis un tratamiento para las infecciones urinarias (Monurol funciona muy bien) y unos ovulos de clotrimazol por si os visitan las cándidas. Doy por supuesto que los preservativos van en vuestra maleta ( y en la de los hombres). No andan los tiempos para bobadas.
Y pensar que era yo la que acusaba de friki a mi amigo polaco cuando me contó todo lo que se llevaba con él "por si las moscas"? Será la edad, pero no me apetece tener que andar buscando mis remedios a última hora ni explicarle al farmaceútico que me duele o me pica ahí.
To be continued
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