En un ashram se experimentan todo tipo de sensaciones.
La primera es curiosidad. Curiosidad por saber como se organiza esta pequenha ciudad donde viven juntas las 24 horas del dia doscientas personas que no se conocen de nada. Funciona estupendamente, la verdad. En parte gracias a nuestro propio trabajo, porque el karma yoga, o servicio a la comunidad, es uno de los cinco puntos fundamentales de la filosofia del yoga que va mucho mas alla de los ejercicios corporales de estiramiento. Despues del shock de descubrir que el ashram estaba comunicado con el mundo via internet, tambien descubro la lavanderia y el bar, aqui denominado health hut, porque alli se sirven los complementos de comida (ensaladas de fruta, frutos secos, y zumos deliciosos que saben a fruta y no a quimicos). Los que soportan mal la dieta monotona de okra-papata-arroz-judias-Idonotwhat siempre pueden comer algo de fruta. Es nuestro chiringuito donde conversamos sobre lo que aprendemos. Bueno, entre actividad y actividad, se entiende. El ashram no tiene movie teather, no, pero en el templo se desarrollan todo tipo de actividades, incluyendo algunas peliculas que ya os comentare mas adelante.
La segunda es tristeza. Todos llegamos aqui con nuestra mochila en los hombros, buscando un lugar donde aclarar nuestras ideas. En ese proceso de limpieza tenemos que eliminar muchas cosas, no solo estres fisico y alimenticio, sino emocional. La rutina del ashram ayuda mucho a organizar el dia y eso es una bendicion. Uno no tiene que pensar en nada porque hay un horario que cumplir a rajatala, que ni la guardia pretoriana. Practicamente el unico momento donde se esta tranquilo sin hacer nada es en el comedor. Durante esos ratos de come y calla he visto llorar a mas gente que en toda mi vida. Y en ese paquete me incluyo yo misma. Sorprende ver con que facilidad se llenan los ojos de lagrimas sin razon aparente en el momento que uno menos se lo espera. Estamos destilando el peso de la mochila... Siempre hay alguien que te ve (horror... porque tienen que mirarme cuando tengo cara de gremlin???), y siempre hay una mano que se apoya en tu brazo para decirte que sea lo que sea lo que te hace llorar no es tan importante. Aqui venimos todos a lo mismo. A buscar paz. Y llorar es parte del proceso. Las ventajas de llorar son inmensas. Tranquiliza, la tension se libera, el adbomen trabaja. Y ademas limpia los ojos. Las lagrimas saladas desinfectan el globo ocular y eso es muy importante en un lugar donde las conjuntivitis campan a sus anchas.
La tercera es fustracion. Esta me acompanha casi todos los dias durante las cuatro horas diarias de yoga. No hay manera de hacer ESO que hacen ellos. Hasta donde se supone que tu cuerpo se puede doblar? La respuesta es mucho, pero mucho de verdad. Mi cuerpo se estresa ante la idea de que mis dos rodillas deban tocar mis dos orejas. Y cuanto mas me estreso peor me salen los ejercicios. Creo que el proximo unit retreat con mis colegas del trabajo deberia ser una clase de yoga. Eso le ensenharia humildad al 90% de las personas con las que trabajo cotidianamente, y vive Dios que lo necesitan.
La cuarta, y para compensar la anterior, es alegria. Si, una alegria grande que proviene de situaciones insospechadas. Uno sonrie cuando ve a companheros profundamente dormidos en la meditacion a las seis de la manhana. Andamos tan agotados que la gente se duerme por las esquinas en cualquier postura. Uno sonrie cuando recibe mas galletas de las que le tocan porque siempre hay alguien al que no le gustan las galletas. Uno rie y rie cuando los chicos cuentan que con la comida del ashram estan catatonicos y su miembro no se levanta por las manhanas. Sigue riendo cuando se da cuenta de que la comida vegetariana le esta provocando tantos gases en el estomago que es imposible contener la flatulencia. Si, aqui todo el mundo anda tirandose pedos y todo el mundo esta tan tranquilo Lo dicho, shanti shanti. Ha habido sesiones de yoga memorables con unos pedos autenticamente sonoros y unas risas que se hubieran podido oir del otro lado del planeta. A todos nos pasa lo mismo y todos nos morimos de risa. Uno tambien sonrie cuando ve el sol por primera vez tras 15 dias de lluvia tropical. Y uno de mis mayores momentos de alegria, LO TENGO QUE CONTAR, es el dia en que me puse cabeza abajo yo sola. Tras dias y dias de saltitos ridiculos, de hacerme papilla el cuello y de fortalecer los musculos de los brazos, un bien dia mis piernas se levantaron con muchisimo esfuerzo y se mantuvieron en vertical sobre mi cabeza por por primera vez. Vi la cara de mis companheros, empujando mentalmente conmigo para que me mantuvieran en la vertical. Cinco segundos, diez, quince. Abajo. Me siento en la esterilla con una sonrisa de oreja a oreja. Mis companheros me sonrien. Esto si que est trabajo en equipo. Todos nos alegramos de los progresos de los otros. Esta es la mejor terapia!!!!
To be continued
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