Me despido de Mulki derrotada. Oceano 4 Inma 2. Los dos ultimos dias han sido una castastrofe, total y absoluta, como decian en aquella telenovela venezolana que nos hacia tronchar de risa. Sin entrenador tengo que buscar las olas yo solita y nunca pense que eso fuera a ser tan dificil. Ademas las olas estos dias han sido mas pequenhas con lo que uno necesita mucha mas habilidad para levantarse y sobre todo mas esfuerzo. Mis brazos no pueden mas. Help!
En dos dias he levantado el culo dos veces. Una birria de performance. Ademas me han cambiado la tabla. Han debido pensar que ya estaba lista para una tabla mas pequenha. Pues no. Esta tabla se mueve como el demonio y no consigo mantener el equilibrio. Mis companheros tratan de animarme pero no hay nada que hacer. Cuando uno se levanta con el pie torcido lo mejor es tumbarse al sol. Dicho y hecho. Me tuesto bajo el sol que mas calienta hasta que las pulgas de la arena me recuerdan que en este bendito pais todo tiene mucha hambre, incluido los bichos. En media hora me han dejado las piernas acribilladas. Decido volverme al agua. Las pulgas de la arena no saben nadar.
Catorce horas de tren y una noche de insomnio mas tarde estoy de vuelta en Trivandrum, lista para emprender camino a la montanha. No ha sido muy inteligente ir al sur para volver al norte pero dos dias en casa me permiten hacer la colada, rascarme las picaduras a gusto y dormir como un liron. Viva el aire acondicionado.
Me preparo para ir a Ooty, estacion de montanha y destino favorito de la creme de la creme de los British durante el periodo colonial. Ooty esta a 1.850 metros de altitud. El clima es seco y fresco. La verdad es que despues de dos meses de sudar tinta china al borde del mar estoy deseando ver un poco de montanha y dormir a pierna suelta con una manta encima.
Me monto en un tren destino Coimbatore, en el estado de Tamil Nadu, vecino de Kerala. Alli hablan tamil o sea que las cinco palabras que he logrado aprender de Malayalam no me van a servir de nada. Estupendo. Tengo la impresion de estar llegando a la India todos los dias. No me entero nunca de nada. Estoy empezando a pensar que es mejor asi. Juanito me ha vuelto a ayudar con los billetes. La verdad es que no se que haria sin el. Probablemente muchas horas de cola. Celebro mi suerte y sigo camino al norte.
Los trenes son tremendamente lentos. Seis horas de tren y sigo viendo cocoteros por todas partes. Eso quiere decir que aun no hemos abandonado Kerala. Aqui hay tantos cocos como mosquitos. O sea, una barbaridad. Viajo con una senhora que no habla nada de ingles. Nos comunicamos lo suficiente como para que me invite a comer idli hecho por su hija (daughter es la unica palabra que logro descifrar) y una pasta de coco que esta para chuparse los dedos. Idli es una masa de arroz que por si sola no sabe a nada pero acompanhada de salsas esta realmente buena. Esto esta mejor que los platanos que llevo en la mochila. Sonrio y como. Comer une a las personas en todos los lugares del mundo.
Una hora despues empiezo a divisar la montanha. No puedo parar de sonreir. En la planicie hay cocoteros pero en la distancia se eleva una montanha preciosa. Hace un dia de sol perfecto y empiezo a notar el aire mas seco. Me he colocado cerca de la puerta, abierta sin miramientos. El aire me acaricia la cara y me despeina. Viajar en estos trenes tambien tiene su encanto.
Una hora despues llego a Coimbatore, una ciudad de 1,5 nillones de habitantes y bastante industrial. Veo el primer porsche desde que llegue a la India. Parece que en esta ciudad hay dinero. Me dirijo a la estacion de autobuses un poco agotada del viaje. En tres horas mas estare en Ooty. Bueno, eso pensaba yo. En la modernisima estacion de autobuses no hay ni un papel en el suelo pero hay mas gente que en la guerra. Me pregunto si es normal. Pues no, no es normal. Mi viaje coincide con la fiesta de Pongal, o sea la fiesta de la cosecha y todo Ooty se va de vacaciones. La cola para el bus me deja sin aliento. Una hora y media mas tarde alguien se acerca y propone un taxi compartido para ir a Ooty. Ni me lo pienso. Salto la barrera que ni Bugs Bunny y en media hora estoy en un taxi con otras tres personas que comparten mi destino. Empieza la gimkana.
To be continued
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