Kovalam es un lugar de ensuenho a 12 km de Trivadrum. Sus playas son fantasticas. Hace mas de cincuenta anhos que los hippies del mundo entero la pusieron de moda y hoy es destino favorito de miles de extranjeros de visita en Kerala. Es un lugar que esta bastante comercializado pero en ningun momento he tenido la impresion de que me estuvieran agobiando. Aqui la maxima es vive y deja vivir.
El microcosmos de Kovalam ofrece al visitante lo que quiera. Desde destinos para backpackers hasta hoteles de cinco estrellas. Despues de mi experiencia en la clinica ayurveda, me decanto por la segunda opcion y me voy a pasar el domingo al Leela, el mejor hotel que he visto en mi vida. Desde el infinity pool se ve el mar. La felicidad debe parecerse mucho a esto. Tengo tantos azules delante de mi que lo unico que quiero es guardarlos en mi retina.
Tras tantos dias de comida vegetariana me lanzo al buffet. Curiosamente la carne no me llama nada la atencion. Pero hay algo que desvia mi mirada. Incedula veo a un simpatico camarero sirviendo SUSHI. Si, es sushi de verdad, y dumplings. Casi grito de alegria. Me lleno el plato y paladeo. No es el mejor sushi que he probado pero mi memoria detecta sabores conocidos y me deleito. Los vecinos de al lado me miran preguntadose que me pasa. No me pasa nada. O si, si me pasa. Estoy disfrutando a tope y emito grunhidos de felicidad.
Una hora despues estoy en la piscina. Yo de mayor quiero un infinity pool. Es maravillosa. Desde alli puedo ver un mar indescriptible. Las palmeras se perfilan en el horizonte. Me rindo ante tanta belleza y decido preguntarle al recepcionista cual es el precio de una habitacion. Los 300 euros de la habitacion mas modesta me hacen pensarmelo dos veces. La suite cuesta 1000. Veo una foto de la reciente visita de Obama a la India y de su paso por este hotel. Yo tambien quiero.... Pero la economista que hay en mi razona en terminos de coste de oportunidad y de repente visualizo la lampara que necesita el salon de mi casa. Me pregunto si no deberia olvidarme de la lampara y quedarme en el hotel... Vence la racionalidad. Cuando venga con M. Right me los gasto sin pensar!!! O mejor, que se los gaste el conmigo, pues no faltaba mas!
Lo mas gracioso de todo: el hotel esta lleno. Hay gente con mucha pasta en todo el mundo!!! La nota a pie de pagina que hara reir a los que me conocen es que a mi alrededor detecto inmediatamente un idioma poco conocido: el hebreo. No dejo de soprenderme a mi misma; es como si lo hubiera hablado en otra vida. Decido concentrarme en mi libro e ignorar al personal podrido de pasta que me rodea. Gucharan Das me parece un autor excelente y estoy aprendiendo mucho sobre el Mahabharata. Esto es mucho mas interesante que los tripudos que me rodean.
Se pone el sol y decido pegame otro homenaje al mas puro estilo l'Oreal. Le pido al camarero un cosmopolitan y le hago saber que no escatime el vodka, please. Me hace caso y me hundo en la tumbona con mi cocktail en la mano y pidiendole a los todos los dioses del universo hindu que este momento se congele (detente momento, cuan bello eres!... alguien me soplo esto una vez al oido y se me quedo grabado). Como de todas las cosas congelables en este mundo el tiempo NO es una de ellas me bebo mi cocktail a sorbitos, me doy una palmadita virtual en la espalda y celebro mi suerte.
Al dia siguiente leo en el periodico que los perros callejeros muerden a los turistas en Kovalam. Pero es que es este pais estan todos los bichos hambrientos, o que? Claro que eso no sucede en el Leela. Si ya lo decia yo. En el Leela se esta estupendamente sin las pulgas de la arena molestado y los perros incordiando.
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